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Kaled Yorde: ¿Vale la pena dialogar?


Noviembre 04, 2016

Muchos conciudadanos se formulan la pregunta de si valió la pena dialogar, luego que el Gobierno asumiera ya abiertamente su rol dictatorial, al romper descaradamente el hilo Constitucional en Venezuela. Jürgen Habermas, un renombrado filósofo alemán de Siglo XX y perteneciente a la llamada Escuela de Frankfurt, en su célebre doctrina de la Acción Comunicativa, habla de las reglas de oro para cualquier diálogo que aspire ser útil y beneficioso para las partes en conflicto. Nosotros nos planteamos las siguientes interrogantes: ¿A quién beneficia a estas alturas del juego ese diálogo? Solo al régimen de Nicolás Maduro que busca ganar tiempo para alejar cada vez más el referendo revocatorio señalado en el Artículo 72 de la Constitución Nacional.

¿Es sincero ese diálogo? De ninguna manera, puesto que el propósito primordial del régimen madurista es permanecer en el poder a como dé lugar y cueste lo que cueste, así estalle una guerra civil con centenares de miles de venezolanos muertos y muchas ciudades destruidas.
De ese modo, habida cuenta de la insinceridad del régimen y su interés de solo ganar tiempo, aún cuando miles de compatriotas no tienen comida ni medicamentos y nuestros niños están desnutridos, en ese diálogo aún no están dadas las condiciones para darse. Como en política no todo es blanco y negro, deben buscarse ciertas tonalidades, habida cuenta que hoy la comunidad internacional está sentada en la mesa de negociaciones, entre ellos, la más importante de las personalidades, el Nuncio Papal, representante Ad-Hoc del Vaticano. Debido a la presencia de esos invitados y a pesar de que no están reunidos otros representantes más objetivos y neutrales que Rodríguez Zapatero, Fernández y Torrijos (todos izquierdistas), es aconsejable atender la invitación a modo de portadores de una agenda de pre-requisitos (que no condiciones) para saber acerca de que se va a hablar.

El más importante de esos pre-requisitos es la libertad de todos los presos políticos detenidos por disentir de la catastrófica política comunistoide del régimen que devastó hasta la ruina total a Venezuela. De igual modo, recuperar el derecho constitucional al referendo revocatorio; remover a todos los jueces, rectoras del CNE, funcionarios policiales y militares que cometieron abusos y violaciones a los Derechos Humanos y retomar al sistema democrático secuestrado por el castro-chavismo. De igual manera, cortar el flujo monetario (5 mil millones de dólares anuales) y la regaladera de 100 mil barriles diarios de petróleo a los hermanos Castro, dinero ese que tanta falta le hace a los venezolanos caídos en desgracia por obra del neo-comunismo, llamado Socialismo del Siglo XXI. ¿Habrá alguna lucecita al final del túnel? Es muy difícil, puesto que estos dictadores de turno no son demócratas!.-