Síguenos en: Menu

Pedro Pablo Fernández: Fuerza centrífuga


Noviembre 02, 2016

Una mayoría muy clara de venezolanos apostamos por un cambio

Tengo una hija de 13 años. Su madre decidió irse a vivir a Panamá después de que personas cercanas fueron víctimas de la delincuencia. La crisis económica y social generada por este gobierno me separa de la persona que más quiero en el mundo.

Yo dirijo un centro de políticas públicas donde trabajan 26 personas. Más que compañeros de trabajo, somos una gran familia. Nos esmeramos en remunerar a los empleados lo mejor posible. Todos tienen ingresos por encima del salario mínimo. En estos días, le pregunté a uno que andaba con la mirada perdida si le pasaba algo y me dijo que no sabía si sus dos hijos mayores habían tenido algo para comer, que el único que estaba comiendo bien era el chiquito porque no se lo aceptaban en la guardería si no le dejaba el cereal de la mañana y el almuerzo. Lo que estamos viviendo en Venezuela es una desgracia.

Una mayoría muy clara de venezolanos apostamos por un cambio. Esa mayoría no se ha podido imponer porque del otro lado hay una fuerza importante que está conformada por la minoría –que también son venezolanos– y un andamiaje institucional que incluye al CNE, TSJ, Sebin, tribunales de justicia, Policía Nacional, Pdvsa y, muy importante, la Fanb.

Hasta ahora, la fuerza que está predominando es esa última. Una estrategia inteligente sería tratar de tender puentes con las personas a cargo de esas instituciones. Eso hizo Chávez con la Corte Suprema de Justicia de la mal llamada "IV República", que se le rindió a los pies con aquella sentencia de la supraconstitucionalidad del poder constituyente que le permitió el control de todos los poderes.

El discurso opositor de "las malandras del CNE", de los "narcomilitares", de la "Corte Interamericana de Derechos Humanos" y de "los delitos que no prescriben" actúa como fuerza centrípeta para el chavismo; es decir, los compacta.

Un discurso menos revanchista, un llamado a la unidad nacional y al logro de objetivos compartidos podría operar como una fuerza centrífuga; es decir, como una fuerza que los desarticule y los incentive a colaborar en el cambio que anhelamos.

Un liderazgo que nos convoque a todos a un esfuerzo para superar la crisis contribuiría a crear un ambiente más propicio para destrancar esto.

No sé por qué hay gente que piensa que al radicalizarnos salimos más rápido del gobierno. ¿Dónde están las fuerzas con las que contamos para salir de esto a trancazos?

Pedro Pablo Fernández
@PedroPabloFR