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Neuro J. Villalobos Rincón: DEL DISIMULO AL DESCARO


Octubre 27, 2016

nevillarin@gmail.com

"El mayor peligro actual es que la impaciencia y la ignorancia se pueden combinar para destruir en una sola generación, el progreso que llevó incontables generaciones a la humanidad conseguir." Henry Hazlitt

Hace un poco más de veinte años que José Ignacio Cabrujas caracterizó al Estado venezolano como el Estado del disimulo. Se refería entonces al sentido de provisionalidad, del mientras tanto y el por si acaso. Concluyó además que el Estado nuestro "es simplemente un truco legal que justifica formalmente apetencias, arbitrariedades y demás formas del "me da la gana". Estado es lo que yo, como caudillo o simple hombre de poder, determino que sea Estado. Ley es lo que yo determino que es ley."

No imaginó Cabrujas en aquel entonces, que pudiera llegar a la más alta magistratura alguien que con tanto cinismo conformara un gobierno de piaras que no solo tomara al país como un campamento desde el cual extraer sus riquezas para exhibirlas y gastarlas por el mundo, sino que lo hace además, sin ningún disimulo, transformándolo en el Estado del descaro.

Nos ubicamos así en un proceso de regresión cultural en donde el gobierno ha sido el principal agresor del Estado. La concentración de poderes, el uso indebido de sus funciones. La complicidad con las fuerzas armadas y la malversación de los grandes recursos de la renta petrolera, les permite hacer lo que les da la gana sin el más mínimo respeto por los ciudadanos y sus derechos, sin moral y sin conciencia hemos pasado del Estado del disimulo al Estado del descaro. El país está saturado de vicios que provienen del Estado y la "expresión circunstancial del Estado, que es el gobierno, es la de un cretino al que debes engañar si quieres sobrevivir".

Sincerémonos, al ilegítimo no lo odiamos, pero tampoco lo queremos. Lo hemos adversado y combatido y lo seguiremos haciendo porque es mucho y muy profundo el daño material y es piritual que ha hecho a la República y a los venezolanos. La mentira no debe seguir siendo la primera fuerza que dirija al país. Por eso exigimos respeto para los ciudadanos y por eso estamos dispuestos a cesantearlos.

Los acontecimientos que en forma vertiginosa ocurren en Venezuela, mantienen en sobresalto permanente y en incertidumbre total al venezolano. Solo la obsesiva actitud de un grupo por imponer un régimen contrario a nuestra idiosincrasia, a nuestra cultura, a nuestros principios y valores, Impide prever las consecuencias de sus nefastas y arbitrarias decisiones. Debemos como decía Santayana sobreponernos a esta barbarie y a la fatuidad criminal de los revolucionarios que no quieren ayudar a los pobres sino acabar con la idea de pobreza.