Síguenos en: Menu

1914: Un año singular


Junio 16, 2014

Es casi un lugar común afirmar, siguiendo al pensamiento esclarecido de Mariano Picón Salas, que Venezuela entró al siglo XX después de la muerte de J.V. Gómez en 1935. Sin embargo, otros autores como R. Escovar Salom afirman que el año crucial de ingreso a ese siglo fue el de 1914, "cuando el petróleo comienza a ser producido en el territorio al mismo tiempo que entra como actor de creciente significación en la Guerra Mundial".

Si bien es cierto, que después de Gómez es cuando la sociedad venezolana se abre plenamente a las ideas del siglo XX, también lo es, que en ese siglo, el petróleo y todo lo que ello significa, jugó un papel fundamental en el mundo. El petróleo fue nuestro cordón umbilical con el nuevo siglo, con las nuevas tecnologías, sistemas de producción y los mecanismos de comercialización internacional, que cambiaron la economía del planeta. El petróleo generó en nuestro país una nueva cultura, dada su tremenda carga antropológica.

Atrás comenzó a quedar la Venezuela rural dependiente de la agricultura de plantación y exportación. Es por ello que comparto la idea, de que el verdadero lindero entre el siglo XIX y el XX en Venezuela es el año de 1914, en el que se inicia en firme, la actividad comercial del petróleo, con la puesta en operación del Pozo Zumaque 1 en el cerro la Estrella, situado en Mene Grande, distrito Baralt del estado Zulia. Aunque ya desde la segunda parte del siglo XIX se habían adelantado algunos intentos para incursionar en la producción de "fósiles, bitúmenes o jugos de la tierra" denominados posteriormente petróleo, fue en los tres primeros quinquenios del nuevo siglo, cuando estas iniciativas se concretaron con fundamento económico. A principios del siglo XX dos hechos que prevalecían en el escenario mundial, aceleraron el nacimiento y desarrollo de la actividad petrolera en Venezuela. Por una parte, existía un mercado en expansión de derivados del petróleo en países industrializados de Europa y en los Estados Unidos de Norteamérica.

La primera guerra mundial fue el empuje definitivo a la demanda creciente de este nuevo producto. Además, ya estaban conformados y en abierta competencia los dos grandes consorcios que impulsarían esta industria en el mundo: La Standard Oil de New Jersey y la Royal Duth Shell. Ya la segunda en 1913 había penetrado en América, Estados Unidos y México. Su próximo y lógico paso sería Venezuela.

En 1913 Antonio Aranguren traspasa concesión recibida en 1907 para explotar asfalto en los Distritos Bolívar y Maracaibo a la Venezuela Oil Concessions, subsidiaria de la Royal Duth Shell. En enero de 1912 R. Max Valladares, agente de la General Asphalt recibió una concesión que abarcaba 12 estados de la república incluyendo al Zulia, de 27 millones de hectáreas. Dos días después, el 4 de enero, la transfiere a la Caribbean Petroleum Company, subsidiaria de la Royal Duth. El 31 de julio de 1914 es esa compañía la que después de meritorios estudios pone en producción al Pozo Zumaque 1. Ese hallazgo de importancia fundamental para el desarrollo de la industria venezolana, muestra al mundo la riqueza descomunal de la Cuenca Petrolífera del lago de Maracaibo. Con todo ello, Venezuela estaba entrando con paso firme en el siglo XX, el siglo del petróleo, de la globalización y de una nueva revolución tecnológica. El año de 1914, es por todo ello, un año singular en nuestra historia.

Jorge Sánchez Melean